jueves, 16 de marzo de 2017

DOÑA MANUELA CUMPLIÓ 106 AÑOS EN NUESTRA CIUDAD

Manuela Papariello es hija de inmigrantes italianos. Nació en 1911 y con más de un siglo de vida, sorprende su óptimo estado de salud.

Manuela Papariello cumplió 106 años el lunes en Rosario del Tala, la ciudad donde nació en 1911 y donde vive desde siempre. Durante el festejo que le organizaron sus allegados no se privó de nada: comió una porción de pizza, una empanada, un pedazo de torta y con simpatía pidió que le sirvieran "un traguito de vino", lo que despertó la risa de los comensales.

Sorprendida por tanta gente que llegó a saludarla, con voz suave agradeció a quienes se acercaron ese día a su casa, donde un collage anunciaba el evento. Recibió a todos con elegancia y hasta se animó a soplar la única vela que simbólicamente representaba los años cumplidos, sobre una torta decorada con flores de azúcar celestes y rosas, en la que unas letras a tono hechas con manga expresaban el deseo colectivo de quienes la conocen, con la frase "Feliz cumple".

Con más de 10 décadas y media, goza de buena salud y prácticamente no necesita visitar al médico por alguna dolencia ni tomar medicamentos, excepto uno para controlar la diabetes y otro que utiliza únicamente cuando precisa regalar la presión arterial. Se mueve sola por la casa y una chica la acompaña a diario y la cuida.
La mujer, descendiente de italianos de la zona de Potenza, tuvo una hija que falleció hace tres años, a los 80. Enviudó hace más de 30 años y en la actualidad sus cuatro nietos, 18 bisnietos y seis tataranietos conforman su familia.

 Adrián Stetler es el nieto menor. Tiene 48 años y rememoró las vistas que en su niñez hacía a la casa de la nona, donde era costumbre sagrada reunirse con la parentela todos los domingos a compartir el almuerzo: "Vivíamos cerca. Ella amasaba los ñoquis cada fin de semana y en la casa se producía todo casero, se criaban los pollos y había huerta", dijo a UNO y destacó: "Como nieto es un privilegio poder festejar sus 106 años. Ella es parte de la historia de nuestra localidad".
Adrián recordó que Manuela siempre se ocupó de la casa mientras su abuelo, Manuel Celestino Martínez, trabajaba en la Policía. Indicó que llegó a ser sargento y cuando se jubiló se ocupó mantener los cultivos de distintas verduras en el predio donde residían.
"Aunque a veces le cuesta un poco más acordarse de las cosas, constantemente la nona cuenta anécdotas de las épocas pasadas, de tantos vecinos que ya no están, del barrio que tanto ha cambiado. Es muy satisfactorio escucharla dando testimonio de lo que es la historia de la familia y de la ciudad", expresó.
Cuando la abuela cumplió 100 años estuvieron todos los integrantes de la familia e hicieron una fiesta. La del lunes fue una reunión más tranquila, porque a ella la incomoda un poco que haya tanta gente, explicaron. " Pasamos un momento grato, un día diferente y muy ameno", comentó Adrián.
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Vida saludable
Consultado sobre las opiniones de los médicos acerca de la longevidad de Manuela y sobre su buena salud, el nieto menor señaló que muchos no pueden explicárselo. En su opinión, atinó a analizar que la genética y los modos de vida seguramente influyeron para que haya cumplido 106 años sin demasiados achaques de la vejez: "Creo que no sería el indicado para dar una explicación, pero supongo que esto tiene que ver con su ascendencia. Los familiares que vinieron de Italia fueron agricultores y llevaron una vida sana en lo que se refiere a la alimentación, ya que consumían los que ellos mismos producían. Además, vivían alejados de tanto estrés como el que tenemos la mayoría hoy en día".
Por último, manifestó a modo de conclusión: "Muchos me hacen bromas diciendo 'mirá cuando vos llegues a esa edad'. No creo que eso pase y lo cierto es que la nona Manuela está mucho mejor que todos en la familia".



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Parte de la historia viviente de la localidad
Iván Rodríguez es un amigo de la familia de Manuela Papariello. Tiene un programa en el canal local y es quien cada año se ocupa de entrevistarla cuando ella cumple años, para que las nuevas generaciones se enteren de que en Rosario del Tala vive la mujer más longeva de la región, que además es capaz de brindar su testimonio para rescatar recuerdos de épocas pasadas que de otro modo se diluirían en el tiempo.

"Hace años que lo conozco al nieto y siempre la visito en su cumpleaños. Con 106 años, a la nona Manuela se la puede ver bien, no toma muchos medicamentos, solo alguna que otra pastilla para la presión, no necesita pastillas para dormir. En el festejo sus familiares se mostraron emocionados por compartir un año más junto a ella", contó Rodríguez, y agregó: "En la visita que le hicimos, nos dio las gracias por el saludo, y pidió tomar un traguito de vino, antes del almuerzo".

También relató que la mujer no necesita cuidarse en las comidas, que el lunes "disfrutó de una porción de pizza, una empanada y torta de cumpleaños" y expresó: "Como no podía ser de otra manera, previo a esto, Manuela sopló la velita, después de que le cantaran el Feliz Cumpleaños".

Ella nació a principios del siglo pasado y fue testigo de numerosos cambios sociales que fueron transformando la dinámica cotidiana a veces de manera impetuosa.

Hoy, ajena a los vertiginosos modos de vida a la que está sometida al sociedad actual, que en muchos casos corroen la salud física y emocional de las personas, conserva la serenidad en su mirada y con su voz pausada rememora vivencias de otras épocas, con menos urgencias, sin tanto apresuramiento, con valores y prioridades diferentes.

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Inmigrantes italianos que dejaron huella
Manuela Papariello nació en la localidad de Rosario del Tala, la tierra que un matrimonio de inmigrantes italianos eligió para forjar un mejor provenir para ellos y su prole, como tantos de sus coterráneos que se sumaron a las legiones de extranjeros provenientes sobre todo de Europa, que llegaron al país hacia fines del siglo XIX.

Su papá se llamaba Ángel y su mamá Catalina Pizano. Llegaron de Potenza, una provincia de la región de Basilicata, en Italia.

Una vez instalados en territorio entrerriano, trabajaron la tierra, tuvieron hijos y dejaron un legado que continúa vigente entre las costumbres cotidianas actuales: la unión familiar expresada en las reuniones en torno a la mesa, la cultura del trabajo, y otros tantos valores que integran las tradiciones y hoy forman parte de la familia que constituyeron.Fuente UnoEntreRios.

Festejo familiar. El lunes

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